La Piedra Negra

La Piedra Negra — Robert E. Howard

Horror Cósmico
Mitos de Cthulhu
Weird Tales · 1931
13/04/2026

La Piedra Negra es el relato con el que Robert E. Howard entró en los Mitos de Cthulhu. No como invitado: entró pateando la puerta y dejando encima de la mesa un grimorio ficticio que el propio Lovecraft adoptó como canónico. El creador de Conan tenía algo que decirle al horror cósmico, y lo dijo a su manera.

Si has seguido la Biblioteca Digital de este blog, ya conoces las contribuciones de Robert Bloch y Frank Belknap Long a los Mitos. Howard es la tercera voz del círculo. Y probablemente la más inesperada.

— ✦ —

De qué va: el monolito que nadie quiere mirar

Un narrador sin nombre — escritor, estudioso de lo oculto, obsesionado con los textos prohibidos — viaja a la aldea ficticia de Stregoicavar, en las montañas de Hungría, siguiendo las pistas de un libro maldito: el Unaussprechlichen Kulten de Friedrich von Junzt. En ese libro, Von Junzt menciona un monolito de piedra negra que se alza en una colina cerca de la aldea. Un pilar octogonal, sin inscripciones visibles, rodeado de hierba que no crece en su base.

La aldea existe en un estado de silencio enfermizo respecto a la piedra. Los lugareños no quieren hablar de ella. El viejo tabernero que accede a dar algo de información lo hace en voz baja, mirando por encima del hombro. La piedra es anterior a los húngaros, anterior a los turcos, anterior a todo lo que recuerdan. La noche de San Juan, nadie del pueblo se acerca a la colina.

El narrador hace lo que todo protagonista de los Mitos hace: ir a la colina la noche de San Juan. Lo que presencia allí es una de las escenas más brutales que se escribieron en Weird Tales. Howard no se guarda nada — el ritual que el narrador observa oculto entre la maleza incluye sacrificio humano, danzas grotescas y la aparición de algo que emerge del cielo y que la piedra parece invocar.

«

Recuerdo mujeres danzando — frenéticas, poseídas — y la gran piedra negra alzándose por encima de todo como un dedo acusador apuntando a las estrellas impasibles.

«

— ✦ —

El libro que Lovecraft adoptó como canónico

Si La Piedra Negra de Robert E. Howard solo fuera un relato de horror, sería un buen relato de horror. Lo que lo convierte en algo más grande es el Unaussprechlichen Kulten (Cultos Innombrables) de Friedrich von Junzt: un grimorio ficticio construido con la misma arquitectura que el Necronomicon.

Von Junzt es un erudito alemán que dedicó su vida a investigar cultos secretos por todo el mundo. Viajó solo a lugares donde nadie en su sano juicio viajaría, documentó rituales que nadie debería documentar, y fue encontrado muerto en una habitación cerrada, estrangulado por manos que no dejaron huellas. Su manuscrito original fue destruido por un amigo que prefirió quemarlo todo antes de que alguien más lo leyera.

Lovecraft lo vio inmediatamente. A partir de 1931, empezó a mencionar el Unaussprechlichen Kulten en sus propios relatos, otorgándole el mismo estatus que el Necronomicon, el Libro de Eibon de Clark Ashton Smith o el De Vermis Mysteriis de Robert Bloch. Fue una adopción formal: el grimorio de Howard pasó a ser canónico dentro de los Mitos. Eso no era algo que Lovecraft hiciera con cualquiera.

Si ya leíste La Llamada de Cthulhu o En las Montañas de la Locura, reconocerás la mecánica: documentos fragmentarios, referencias cruzadas entre textos prohibidos, una red de eruditos que manejan información peligrosa sin entender del todo lo que tienen entre manos. Howard entendió esa mecánica y la alimentó con su propia pieza.

— ✦ —

Howard no es Lovecraft — y eso es lo bueno

Aquí está lo que hace diferente a La Piedra Negra de cualquier otro relato de los Mitos escrito por alguien que no sea Lovecraft: Howard no escribe como Lovecraft. No intenta imitarlo. Escribe como Robert E. Howard.

Lovecraft construía el horror desde la sugerencia, la acumulación atmosférica y la reticencia del narrador a describir lo indescriptible. Howard va directo. Cuando su narrador presencia el ritual en la colina, no dice que fue «demasiado horrible para describirlo». Lo describe. Con detalle. Con la misma energía bruta con la que escribía las batallas de Conan o las cacerías de Solomon Kane.

«

La civilización no es algo natural. Es simplemente una circunstancia. Y debajo de esa circunstancia, el bárbaro espera.

— Robert E. Howard · en correspondencia con H.P. Lovecraft

«

Esa diferencia de estilo es precisamente lo que hacía productiva la correspondencia entre ambos. No se copiaban. Se desafiaban. Howard le reprochaba a Lovecraft su tendencia a mirar la barbarie desde la distancia académica. Lovecraft le reprochaba a Howard su romanticismo salvaje. Los dos tenían razón. Los dos escribían mejor por culpa del otro.

— ✦ —

Stregoicavar: cuando el nombre importa

Stregoicavar viene de stregoi — variante de strigoi, el vampiro o aparecido del folclore rumano y eslavo — y var, terminación habitual en topónimos de Europa del Este. Howard eligió un nombre que suena a algo que existe, a algo que podrías encontrar en un mapa viejo si buscases lo suficiente. Es el mismo truco que usaba Lovecraft con Arkham, Innsmouth o Dunwich: nombres que suenan a lugares reales sin serlo exactamente.

Pero los pueblos de Lovecraft son Nueva Inglaterra decadente — casas de madera pudriéndose, familias endogámicas, puritanismo convertido en algo peor. Stregoicavar es Europa Central profunda: montañas, bosques, aldeas donde el cristianismo llegó tarde y nunca se asentó del todo, piedras que llevan ahí desde antes de que nadie recuerde. Howard trabajaba con el mismo horror atávico que alimenta Los Perros de Tindalos de Long: la idea de que hay cosas anteriores a la historia humana que siguen ahí, esperando. La aldea funciona como personaje de la misma manera que Providence funciona en El acechador en la oscuridad.

— ✦ —

Un texano que nunca salió de Texas

Robert E. Howard nació en Peaster, Texas, en 1906. Vivió casi toda su vida en Cross Plains, un pueblo de menos de mil habitantes en el centro de Texas. Nunca viajó a Europa. Nunca vio las montañas de Hungría. Escribió La Piedra Negra en una habitación pequeña en una llanura seca, a miles de kilómetros de cualquier monolito o bosque centroeuropeo. Eso hace que el relato sea aún más notable.

Howard se suicidó en junio de 1936, a los treinta años. Lovecraft murió nueve meses después, en marzo de 1937. Los dos pilares de Weird Tales desaparecieron en menos de un año. Howard tenía treinta años. Lovecraft, cuarenta y seis. El círculo se rompió.

Si has leído los artículos de esta Biblioteca Digital sobre Bloch y Long, sabrás que ambos eran jóvenes que escribían bajo la sombra de Lovecraft. Howard era diferente. Era un igual. Su correspondencia con Lovecraft no era la de un discípulo y un maestro: era la de dos escritores que se respetaban profundamente y que no estaban de acuerdo en casi nada.

— ✦ —

Por qué merece estar en tu lista de lectura

Si vienes de La Llamada de Cthulhu o de En las Montañas de la Locura, leer La Piedra Negra de Robert E. Howard te va a mostrar otra cara de los Mitos. La misma mitología, el mismo universo compartido, pero contada por alguien que no cree en la distancia de seguridad entre el lector y el horror.

Y si lo que te interesa es la historia de la literatura de género, este relato es imprescindible por una razón adicional: es la prueba de que los Mitos de Cthulhu nunca fueron propiedad de Lovecraft. Fueron un proyecto colectivo. Una mitología construida por cartas entre amigos que vivían en pueblos pequeños. Howard desde Texas, Long desde Nueva York, Bloch desde Milwaukee, Lovecraft desde Providence. La piedra negra de una colina húngara imaginaria los conectaba a todos.

Veredicto Draven — La Piedra Negra

La Piedra Negra de Robert E. Howard es el relato que demuestra que los Mitos de Cthulhu son más grandes que cualquier autor individual. Howard no imita a Lovecraft — le planta cara con sus propias herramientas, crea un grimorio que el maestro adopta como canónico, y escribe una escena de ritual que ningún otro autor del círculo se habría atrevido a poner en papel con esa brutalidad.

El monolito sigue en la colina. La hierba sigue sin crecer a sus pies. Y la noche de San Juan sigue llegando cada año, aunque ya no haya nadie en Stregoicavar que se atreva a subir.

📖 ¿Dónde leerlo? El relato está en el dominio público y puede encontrarse en Wikisource en inglés. En español se ha publicado bajo los títulos La Piedra Negra y El Monolito Negro en antologías de los Mitos de Cthulhu editadas por Alianza Editorial y Valdemar.

📖 Título original: The Black Stone  · 
✍️ Autor: Robert E. Howard  · 
📅 Weird Tales, noviembre de 1931  · 
📚 Grimorio: Unaussprechlichen Kulten de Friedrich von Junzt
🔗 Conecta con:
La Llamada de Cthulhu ·
Los Perros de Tindalos ·
El que acecha en el umbral

Publicaciones Similares